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Salomon

Salomón

Salomón fue el segundo hijo de David y Betsabé (2 S 12.24); tercer y último rey del reino unido de Israel (971–931 a.C.).

Durante su reinado, la nación alcanzó su máxima expansión geográfica y material (1 R 1–11; 2 Cr 8–9). Fue un hombre sabio (Pr 10.1–22.16; 25.1–29.27) y construyó un gran templo para el Señor (1 R 5).También un gran palacio y otros edificios suntuosos (1 R 7.1–12).

Su política de impuestos y la introducción del culto idolátrico (para complacer a sus esposas extranjeras) llevó a la división del reino después de su muerte (1 R 11.1–13).

Su sucesor fue su hijo Roboam, el cual tuvo que enfrentar la división del reino en dos; el Reino de Israel, en el norte y con capital en Samaria, y el Reino de Judá, en el sur y con capital en Jerusalén.

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Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

El relatoEditar

Salomón fue el segundo de los hijos que tuvieron el rey David y Betsabé. El profeta Natán informa a David de que Dios ha ordenado la muerte a su primer hijo como castigo por el pecado del rey, quien había enviado a la muerte a Urías, marido de Betsabé, para casarse con su esposa (2Samuel 12:14: «Has hecho blasfemar a los enemigos de Dios» (literalmente: ‘has despreciado los preceptos de Dios’). Tras una semana de oración y ayuno, David supo la noticia de la muerte de su hijo y «consoló» a Betsabé, quien inmediatamente quedó embarazada, esta vez de Salomón.

La historia de Salomón se narra en el Primer Libro de los Reyes, 1-11, y en el Segundo Libro de las Crónicas, 1-9. Sucedió a su padre, David, en el trono de Israel hacia el año 970 a. C. (1Reyes 6:1). Su padre lo eligió como sucesor a instancias de Betsabé y Natán, aunque tenía hijos de más edad habidos con otras mujeres. Fue elevado al trono antes de la muerte de su padre, ya que su hermanastro Adonías se había proclamado rey.

Adonías fue más tarde ejecutado por orden de Salomón, y el sacerdote Abiatar, partidario suyo, fue depuesto de su cargo, en el que fue sustituido por Sadoc. Del relato bíblico parece deducirse que a la ascensión de Salomón al poder tuvo lugar una purga en los cuadros dirigentes del reino, que fueron reemplazados por personas leales al nuevo rey.

En la Biblia dice: “Yahvé se apareció a Salomón… y le dijo: Pide lo que quisieres que yo te dé. Y Salomón dijo:… Da pues a tu siervo un corazón dócil para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo [para poder gobernar....]" (1 Reyes 3:5,9).

"Y respondió Dios: lo he hecho conforme a tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido” (1 Reyes 3:11,12). Cabe destacar que dicha sabiduría estaba basada en seguir los mandamientos" [estatutos]: "Salomón amó a Yahvé, andando en los estatutos de su padre David" (1 Reyes 3:3).

Él tenía muy claro que "La Ley de Yahvé… hace sabio al ingenuo" (Salmo 19:7).

A ese tipo de sabiduría se refería el profeta Baruc:

“Él [Dios] halló todos los caminos de la sabiduría, y la ha dado a Jacob, su siervo, a Israel, a quien ama. Así apareció en la tierra la sabiduría y ha vivido con los hombres”.

(Baruc 3:37,38).

También el apóstol Pablo habla de ella:

"Hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta,...la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor" (1 Corintios 2:6-8).

Esa "rectitud" y "justicia" que se difundía en la sociedad al aplicar la Ley de Dios lograba la prosperidad de su reino, alcanzando el mayor esplendor de la monarquía israelita. Mantuvo en general la paz con los reinos vecinos, y fue aliado del rey Hiram I de Tiro, quien lo auxilió en muchas de sus empresas.

Emprendió numerosas obras arquitectónicas, entre las que destaca por encima de todas la construcción del Templo de Jerusalén como lugar para la permanencia del arca de la Alianza (1Reyes 6), aunque destaca también la erección de un fabuloso palacio, la construcción de un terraplén que unía el templo con la ciudad de Jerusalén. En sus construcciones participó un gran número de técnicos extranjeros, como albañiles y broncistas de Tiro o carpinteros de Gebal. Entre todos ellos destaca el arquitecto Hiram (1Reyes 7:13-14), y se importaron lujosos materiales procedentes de Fenicia.

Gobernante y pueblo se regían bajo la Ley de Yahvé. (El pueblo entero lo obedecía (1ª Cró 29:23)). Finalmente... se había establecido el Reino de Dios en la tierra: “Salomón...en el trono del reino de Yahvé sobre Israel.” (1ª Cró 28:5).


Y se sentó Salomón por rey en el trono de Yahvé en lugar de David su padre, y fue prosperado; y lo obedeció todo Israel.” (1ª Cró 29:23).

Vivían ‘siguiendo los preceptos del Señor’ (1ª Re 3:20, 8:25). Dios les concedía tranquilidad en sus fronteras (1ª Re 5:4; Sal 147:14)]. El orden y la alegría primaban (1ª Re 4:20).

No obstante, para consolidar el poder político de Israel en la región, contrajo matrimonio con una de las hijas del faraón del Antiguo Egipto Siamón. Salomón se fue rodeando de todos los lujos y fue adquiriendo la grandeza externa de un monarca oriental. Esto hizo, sin embargo, que en la segunda mitad de su reinado cayera en la idolatría, inducido por sus numerosas esposas extranjeras. De acuerdo con 1 Reyes 11:3, «tuvo -contrariando la Ley (Deut 7:3,4)- setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas, y esas mujeres le desviaron el corazón» (1Reyes 11:3).

La seguridad interna y el control de las vías de comunicación habían facilitado una amplia expansión del comercio hebreo. Se dice en la Biblia (1Reyes 9:28) que sus naves llegaron hasta Ofir, en algún lugar del Mar Rojo, donde cargaron 14.300 kg de oro. Tanto el rey como el pueblo se dedicaron a comerciar; fueron atrapados por 'el ansia de riquezas y cayeron en el materialismo' (Neh 13:26). Aquí se dio el punto de inflexión hacia un modo de vida que posteriormente sería causa de reproches por parte de los profetas:

andan descarriados, todos se han pervertido. No hay quien practique el bien, no hay ni uno” (Sal 53:3). En vez de administrar justicia, los propios hebreos… “oprimían a los pobres” “acechaban… a las personas. Sus casas estaban llenas de fraudes; con esos fraudes se han engrandecido y se han hecho ricos…” (Is 10:2; Jer 5:27; Mi 3:11).

En las transacciones, el rey demostraba que ya no era justo. Reavivó el tema de la esclavitud en los infieles. Permitió sacerdotes que en muchos casos eran indignos. Se cubrió de elementos de guerra (carrozas y caballos).

Aquél pecado de Salomón (priorizar la obtención de riquezas por sobre la Ley de Dios) fue la causa de que a su muerte se dividiera el reino de Israel. [La división de Israel era inexorable, pero ocurriría en la generación de su hijo] (1ª Re 11:1-12).

Pero aunque cometió este pecado (caer en la vanidad, la soberbia...), se arrepintió y luego escribió el Libro de Eclesiastés para aconsejar a otros a que no siguieran su ejemplo. Allí menciona «vanidad de vanidades, todo es vanidad» y esto se refiere a su vida inicua. Salomón escribe este libro como un testimonio y ejemplo de que las cosas de este mundo no son duraderas.

Lo sucedió su hijo Roboam, cuya madre era Naamá, ammonita. Pero pronto, la parte norte aparecería como 'rebelde' ([10 de las doce tribus de Israel (todas excepto Judá y Benjamín). Así quedaría dividido el reino.en:Solomon